Historia Municipal

Historia Municipal

El Cabildo, conocido también como Ayuntamiento, Junta o Regimiento, fue el antecesor del régimen municipal y fue instalado en los principales centros de población durante el periodo colonial, constituyéndose en el ente ejecutor de la labor pública de los gobiernos locales.

Estaba compuesto por ciudadanos poseedores de bienes inmuebles que estuvieran registrados como vecinos de la ciudad. En general, su elección era popular.
Sin embargo, en 1591, bajo el reinado de Felipe II y por necesidades fiscales, se permitió la venta pública de los oficios municipales, lo que convirtió a esta organización en una entidad elitista.

En Costa Rica el primer municipio establecido fue el de la villa de Bruselas en 1524, a partir de la expedición de Fernández de Córdoba al Golfo de Nicoya, sin ser muy significativa su influencia. El Cabildo de Cartago, por el contrario, tuvo mayor significado, pues se constituyó en el motor de la actividad política y social de la provincia.

El Cabildo de Espíritu Santo de Esparza, ciudad fundada por los españoles en 1574, fue el segundo en importancia después de Cartago. Desapareció en 1717 y reapareció en 1810.
En general, entre los años de 1561 a 1812, el desarrollo municipal en la provincia de Costa Rica, con excepción de Cartago, se caracterizó por tener una vida efímera, en razón de la inestabilidad socio-política presente en este periodo. En Heredia, San José y Alajuela, los municipios tuvieron pleno desarrollo después de la promulgación de la Constitución de Cádiz en el año de 1812, la cual revitalizó el régimen municipal al establecer un sistema político descentralizado en aquellas poblaciones con más de mil habitantes. Además, abolió la venta de los cargos municipales, con lo cual se amplió la participación de los ciudadanos con representación popular. De esta forma, comenzaron a proliferar los municipios a lo largo del territorio.

En 1824, Braulio Carrillo abolió mediante decreto las municipalidades, trasladando sus funciones a los jefes políticos, situación que varió después de la caída de este gobierno en 1842.

En 1848 la Constitución cambió la territorialidad de los municipios, trasladándolas a las capitales de provincia y distrito centrales de cada cantón. Sin embargo, no es sino hasta 1882 que se logró un consenso final que prevalece hasta el presente, el cual es la existencia de las municipalidades en todos los cantones del país.

Las funciones y objetivos de las municipalidades fueron cambiando con el tiempo, por ejemplo, durante el periodo colonial regularon la vida urbana mediante la adjudicación de tierras, la fijación de precios, la administración de la justicia, la educación y el arreglo de caminos. Sus funciones se ampliaron, teniendo las municipalidades que colaborar con la policía de higiene, los alcaldes, la administración de los fondos, la construcción de obras de infraestructura, entre otras.

A partir de 1862, las ordenanzas municipales definen la estructura política y administrativa de las municipalidades, y la Ley de Elecciones les otorga una participación directa en el proceso electoral mediante la creación de las Juntas Calificadores Parroquiales.

En 1969 se autoriza a las municipalidades a percibir los ingresos del impuesto territorial, y se le suprimió el cobro de otros impuestos como el del café y licores extranjeros.

En abril de 1970 la Asamblea Legislativa elaboró el Código Municipal por medio de la Ley 4574, que eliminó la subordinación de los municipios a los gobernadores de provincia. De esta forma, se impide la injerencia que el Gobierno Central había tenido en los asuntos municipales desde las Cortes de Cádiz.

El Código Municipal estableció que la política que regiría a las municipalidades era la de promover el desarrollo integral de los cantones en armonía con el desarrollo nacional, para lo cual, debería desarrollar planeamientos urbanos y de desarrollo rural, la protección de los recursos naturales, fomento del turismo y el estímulo del desarrollo agrario, industrial y comercial.
Este Código creó el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM), institución creada para el fortalecimiento del régimen municipal a partir del financiamiento, asesoría técnica e investigación de la problemática municipal.
En aquellos distritos demasiado alejados del centro del cantón, como las islas ó las zonas montañosas, se eligen los Concejos Municipales de Distrito los cuales ejercen labores administrativas descentralizadas y autónomas. Éstos Concejos Municipales de Distrito son dirigidos por un Intendente, que se desempeña casi como un alcalde, y por el Concejo Municipal de Distrito, que se comporta como un Consejo Municipal y que se compone del síndico del distrito y de los cuatro concejales, al igual que cualquier Consejo de Distrito.
Actualmente existen ocho Concejos Municipales de Distrito a saber: Tucurrique 1969, Cervantes 1967, San Isidro de Peñas Blancas 1951, Paquera 1996, Lepanto 1989, Cóbano 1986, Monteverde 2003, Colorado 1970.

FORMA DE INGRESO: Transferencia.
-Municipalidad de Limón: T092-2006, fecha de ingreso 16 de mayo de 2006.

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